viernes, 9 de diciembre de 2016

Reseña: "Contacto" de Carl Sagan - "Una invitación a un banquete" extraterrestre

15:13 Posted by Laura Lauman , , No comments
Título: Contacto

Autora: Carl Sagan

Saga: No

Páginas: 400

Editorial: Emecé editores

Año de publicación: 1985


Año de edición: 1986

Encuadernación: Tapa dura con solapa y sobrecubierta

Esta vez no pondré la sinopsis de la solapa, porque te contaba todo lo que pasaba. Todo. Menos mal que ya había visto la película unos cuantos años atrás y sabía cómo terminaba, que si no era un avance de esos que hace que casi no valga la pena leer el libro.

El libro era mejor que la película, fundamentalmente porque era más completo, y algunas de las ilustraciones eran muy distintas de las del cine. Pero en ambos, Pinocho —un muñeco de madera, de tamaño natural, que por arte de magia cobra vida—, usaba una suerte de cabestro y tenía clavijas en las articulaciones. Cuando Geppetto está por terminar de fabricar a Pinocho, le da la espalda al títere y resulta despedido por un poderoso puntapié. En ese instante llega un amigo del carpintero y le pregunta qué hace, ahí tendido en el suelo. Con la mayor dignidad, Geppetto le responde: "Estoy enseñándoles el abecedario a las hormigas". 
Eso le pareció a Ellie sumamente ingenioso y gozaba en narrar la historia a susamigos. No obstante, cada vez que la relataba quedaba una pregunta dando vueltas por su mente: ¿Podría uno enseñar el alfabeto a las hormigas? ¿Quién podía tener deseos de hacerlo? ¿Echarse en el suelo en medio de cientos de insectos movedizos, capaces de trepar sobre la piel de uno o incluso picarlo? Y además, ¿qué podían saber las hormigas?


Que no es este el caso, claro que no, porque hay algunas escenas que no recuerdo se hayan mostrado en la película (y otras que ni aparecieron por los avatares de pasar un libro al cine). La historia tiene como protagonista a  Eleanor "Ellie" Arroway, quien de niña sintió fascinación por la radiotransmisión, la codificación y decodificación de mensajes, y por el universo. Luego de la muerte de su padre, y que su madre se case con un hombre severo y distante, ingresa a la universidad, en una carrera donde todos sus compañeros son hombres.

A veces, cuando se hallaban en un seminario o en práctica de laboratorio, el profesor decía: "Sigamos adelante, señores." Luego, al advertir que Ellie fruncía el entrecejo, agregaba: "Lo siento, señorita Arroway, pero a usted la considero como a uno de los muchachos." El mayor cumplido que eran capaces de dispensarle era no considerarla manifiestamente femenina. 
Tuvo que esforzarse por no volverse demasiado combativa o no convertirse en una verdadera misántropa. Reflexionaba que el misántropo es el que odia a todo el mundo, no sólo a los hombres. Y de hecho, ellos tenían un término para definir al que odia a las mujeres: misógino. Sin embargo, los lexicógrafos no se habían preocupado por acuñar una palabra que simbolizara el disgusto por los hombres. Como ellos eran casi todos hombres, pensó, nunca se imaginaron que hubiese un mercado para dicha palabra.


Conforme pasan los hechos de su vida, podemos ver cómo fue formándose una mujer apasionada por los mensajes, transmitidos en un idioma que no sea el de las palabras tal y como las conocemos. Una mujer que llegó a un importante puesto en la investigación de la radiofonía, que un día capta un mensaje que viene de las estrellas. De Vega. Una secuencia de números primos. Un detalle de color... Que tiene muchos colores.

(...)-Si esa señal procede de Dios, ¿por qué parte de un solo punto de la esfera celeste, en las proximidades de una estrella cercana particularmente brillante? ¿Por qué no se origina en todo el cielo al mismo tiempo, con una suerte de radiación de fondo de cuerpo negro? Si proviene de una sola estrella, parece una señal de otra civilización. Si proviniera de todas partes, se asemejaría mucho más a un mensaje de Dios. 
—Dios puede enviar la señal desde la boca de la Osa Menor, si lo desea. —Rankin tenía el rostro enrojecido—. Perdone, pero ha conseguido exasperarme. Dios puede hacer cualquier cosa. 
—Cualquier cosa que usted no entiende, señor Rankin, se la atribuye a Dios, y así justifica todos los misterios del mundo, todo lo que constituye un desafío a su inteligencia. Usted se limita a cerrar su mente y asegurar que es obra de Dios.

Conforme se va descifrando el Mensaje, se obtienen datos que parecen indicar la construcción de una Máquina, para... ¿para? El mundo está dividido. Quizás para destruir el mundo, quizás para enviar especímenes a los extraterrestres, quizás como una invitación.

Arroway es una protagonista interesante. Cambia, evoluciona, crece, debate sobre temas que le interesan, toma parte en la política y las negociaciones mundiales en torno al Mensaje y a la Máquina. Se puede ver parte de todo lo que se necesita para construir, sin duda, la Máquina más importante de la historia de la Humanidad. Y, cuando al fin se la ponga en marcha...

Es una obra interesante, donde se nota el enorme conocimiento que tenía Sagan sobre los temas de los que escribe en esta novela. Han pasado muchos años desde que se publicó el libro, y las relaciones políticas siguen siendo complejas, la economía tiene mucho poder en la ciencia, y el estar en un cambio de época, en esa generación de transición, puede impactar más a unos que a otros.

Nota final: 8/10

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