jueves, 25 de agosto de 2016

Reseña: "La maldición del ganador" de Marie Rutkoski - Otro romance imposible, otra novela olvidable

12:33 Posted by Laura Lauman , , No comments
Como hija del general de un gran imperio que se deleita en la guerra y en la esclavitud, Kestrel solo tiene dos opciones: unirse al ejército o casarse. 
Sin embargo, todo su mundo da un giro radical cuando la chica encuentra un esclavo cuyos ojos parecen desafiar al mundo entero y, siguiendo su instinto, termina comprándolo por una cantidad ridícula de dinero. Pero el joven guarda un secreto, y Kestrel aprende rápidamente que el precio que ha pagado por otro ser humano es mucho más alto de lo que podría haber imaginado. Que ganar aquello que quieres puede costar todo lo que amas. 
Ambientada en un mundo imaginario, La maldición del ganador es una historia de conspiraciones, rumores, secretos y rebeliones en la que todo está en juego y en la que la verdadera apuesta consiste en conservar la cabeza o seguir al corazón.

Título: La maldición del ganador

Autora: Marie Rutkoski

Traductora: Aida Candelario

Saga: Sí (Saga del ganador)

Páginas: 378

Editorial: Plataforma editorial Neo

Año de publicación: 2014

Año de edición: 2015


Encuadernación: Tapa blanda con solapa

Quizás sea yo, no sé. Quizás insista en tanta novela de este estilo, buscando una calidad que no corresponde al género, si es que tal o cual género está definido con rigidez en unos niveles de calidad preestablecidos, y ser mejor que lo determinado ya es ser de otro género.

De todos modos, ya he aprendido que una portada bonita, como una torta decorada de supermercado, usualmente existe para tapar la historia, seca como bizcochuelo simplote. Porque el arte de la portada es bonito, sin duda, hecho para capturar el ojo de quien mira. Como "La reina roja".

Diez años atrás, un imperio decidió que una península era demasiado rica como para que se la quedasen sus habitantes originarios. Así que, con la lógica de un imperio, guerrearon hasta lograr apoderarse de esas tierras, esclavizando a quienes no murieron asesinados por armas imperiales. La novela sigue la lógica de Disney: los imperios son malos, los reinos son buenos.

Kestrel, hija del general que conquistó Herrán, decide comprar a un esclavo herraní luego de ganarse una suma respetable a las cartas. Un esclavo al que llaman Herrero, porque esa es una de las profesiones que sabe. Además, sabe cantar, dijo el subastador, y Kestrel ama la música. Hacia la casa del gran conquistador van, ama y esclavo.

Luego de leer la dinámica de conquistadores "conviviendo" con el pueblo conquistado de Le Guin, el leer algo de menor calidad, de alguien que tiene menos experiencia, menos investigación, o un talento al que le falta desarrollarse, casi duele. La forma en que Herrero se comporta lo tendrían cayendo bajo el látigo, no conquistando el corazón de la joven princesa hija del tirano conquistador. ¿Para dónde iba a ir la historia, si no?

El romance se desarrolla de forma tan predecible como tediosa. Al llegar a la mitad del libro eché la cabeza hacia atrás, exasperada. Vamos, libro, dame algo que valga la pena leer. Terminé el tomo sólo para poder decir, con conocimiento de causa, que no vale la pena.

No es, ni de lejos, la peor novela basada en sociedades históricas que he leído, con romance entre dos facciones enemigas. El tema es que, llegados mis años de lectora, he leído tantas veces los mismos argumentos que me dejan el mismo sabor de boca de las salchichas procesadas. Cuando eres niña y no conoces más, te saben deliciosas, pero luego creces, y tu paladar va probando cosas nuevas, y ves a las salchichas como lo que son. A lo sumo, como un ingrediente, y no uno de calidad, para realzar el sabor de algo, pero nunca como plato principal.

Kestrel es decepcionante, Herrero tiene la serte del héroe sin serlo, el romance es aburrido y nada sano, la cultura de cada pueblo no se explora lo suficiente como para despertar curiosidad siquiera, y la lectura se hace tediosa, pesada y soporífera. No encuentro motivo alguno para seguir con la trilogía. Portadas bonitas hay miles, buenas historias, pocas.

Nota final: 3/10

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