miércoles, 22 de junio de 2016

Reseña: "La chica del tren" de Paula Hawkins - Las historias que nos inventamos nunca son tan rosa en la realidad

11:09 Posted by Laura Lauman , , No comments
¿Estabas en el tren de las 8.04? ¿Viste algo sospechoso?
Rachel, sí. Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece?
Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Título: La chica del tren

Autora: Paula Hawkins

Traductora: Aleix Montoto

Saga: No

Páginas: 492

Editorial: Planeta

Año de publicación: 2015

Encuadernación: Tapa blanda con solapa

Todo comenzó en clase, y la escena fue más o menos como sigue:

Profesor: y, entonces, la chica...
Yo: ...del tren
Compañero de clase (se gira y me mira, curioso): ¿Lo leíste?
Yo: No, ¿por?
Compañero: Si querés, te lo presto.
Yo: Dale.

Y así fue como llegó a mi este libro, que empecé a leer sin saber bien qué me iba a encontrar. Había leído críticas pero no me había terminado de convencer.

Rachel viaja todos los días en el tren de las ocho, y a veces para en el semáforo. En esos momentos, su vista se desvía hacia una casa donde vive una pareja joven, Jess y Jason. Nombres que les ha inventado, porque no les conoce en persona.

Jason, porque es tan atractivo como una estrella de cine británica(...); y Jess simplemente porque queda bien con Jason y a ella le pega. Hace juego con lo guapa y despreocupada que parece. Son un dueto, un equipo. Y son felices, lo noto. Son lo que yo era, son Tom y yo hace cinco años. Son lo que perdí, son lo que quiero ser.

Poco a poco, Rachel se arma su propia película, con partes de lo que ve a diario cuando viaja en el tren hacia Londres. Y, cuando ve algo extraño, algo que le hace entender que su película de color rosa no concuerda con la realidad, empieza a mostrarse un lado menos bonito de la historia. Y, de allí, empiezan a caer las capas de la cebolla,

Necesito hacer algo que deba hacer, algo indiscutible. No puedo limitarme a esto, no puedo ser sólo una esposa. No entiendo cómo alguien puede hacerlo; no hay literalmente nada que hacer salvo esperar. Esperar a que el hombre regrese a casa y te quiera. O eso, o buscar alrededor algo que te distraiga.

Porque Megan ha desaparecido, Megan, no Jess como ella la llamaba, y Rachel siente que puede hacer algo, que puede ayudar, que puede ser parte de la historia que ella veía tan bonita y que no quería que terminase así. No puede ser que una pareja perfecta se atreva a ser una pareja de personas y cometer errores, no al menos de la magnitud que se presentan en la trama.

La vida de Rachel es de todo menos bonita: vive con una amiga, su vida laboral ya no es lo que era, y a veces le da demasiado a la botella. Como cuando te encierras a jugar un videojuego o a leer una novela porque la vida es demasiado horrible y, al menos, puedes sentir que haces algo, que vives tras los ojos de alguien que supera sus problemas. Eso hace Rachel, pero en la vida real.

No le deseo nada malo a Megan, por más que me enfade (...) y destrozara así mis ilusiones sobre la pareja perfecta. No, se debe a que me siento parte de este misterio. Estoy conectada a él. Ya no soy sólo una chica del tren que va de arriba abajo sin propósito alguno. quiero que Megan aparezca sana y salva. De verdad. Pero todavía no.

Conforme pasan las páginas, la historia va tomando velocidad y tensión. Megan no era tan buena como se imaginaba, Jason tampoco es un santo, y para peor, viven a unas pocas casas de donde Rachel vivía con su esposo Tom. Casa ahora ocupada por una familia feliz que no quiere a Rachel merodeando por allí, y tienen sus buenas razones. Cada uno las tiene distintas, pero las tiene.

A la voz de Rachel se les suman las de Anna, actual esposa de su ex marido Tom, y la misma Megan. Conforme pasan los días y los meses, las mañana y las tardes, cada mujer añade algo de color a un cuadro que parecía sencillo pero es bastante complejo.

Lo que más me ha gustado es que hay voces de mujeres predominando en la historia. Tres tipos distintos de mujer, conviviendo en una misma ciudad, mostrando sus defectos y virtudes como personas. El final no me lo esperaba (y no soy cruel, así que no diré nada más al respecto). Si bien hubo un par de veces en que casi dejé el libro de lado, la curiosidad por saber cómo terminaba me hizo llegar hasta la última página. Y cómo cobra velocidad en los últimos capítulos, Monesvol.

Lo que menos me ha gustado es que a medio camino de la historia los giros son hasta predecibles, al menos hasta que toma un segundo envión y la velocidad aumenta.

Nota final: 8/10

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