sábado, 6 de agosto de 2016

Reseña: "La búsqueda del asesino", de Robin Hobb - Buen final con demasiada vuelta previa

10:28 Posted by Laura Lauman , , No comments
El rey Artimañas ha muerto a manos de su hijo Regio. Al igual que Traspié… o al menos eso creen sus amigos y adversarios. Pero con la ayuda de sus aliados y de la magia de las bestias emerge de la tumba, profundamente herido en cuerpo y alma.
También el reino se tambalea al borde del desastre: Regio ha saqueado y abandonado la capital, en tanto el legítimo heredero, el príncipe Veraz, continúa perdido en una disparatada búsqueda que podría depararle la muerte. Sólo su regreso, o el heredero que porta la princesa en su vientre, pueden salvar a los Seis Ducados.


Título: La búsqueda del asesino

Autora: Robin Hobb

Traductor: Manuel de los Reyes

Saga: Sí (Saga del asesino)

Páginas: 830

Editorial: Plaza & Janés

Año de publicación: 2014

Encuadernación: Tapa blanda con solapa

Este era el libro que me quedaba para completar la trilogía, y dudé bastante al empezarla. No por su cantidad de páginas ("Los pilares de la tierra" sigue siendo una de las mejores novelas que he leído), sino porque temía que no estuviese a la altura de las expectativas.

Es que con Traspié como se había quedado en el final de la segunda novela, con todo a punto de explotar con Regio como rey, Veraz perdido, Artimañas muerto y Kettricken  embarazada huyendo con el Bufón, todo pintaba de cualquier color menos del rosa. Los Corsarios de la Vela Roja tenían vía libre para asolar las costas, forjando gente y volviéndolos poco más que zombis agresivos.

El libro comienza con la lenta y tortuosa recuperación de Traspié, viviendo con Chade y Bullrich en una cabaña en un bosque, lejos de toda la gente con la que tuvo contacto antes. Regio ostenta la corona, ha saqueado Torre del Alce, y se ha retirado a su ducado terral para disfrutar del reino.

Conforme pasan los meses, Traspié comprende que debe de partir, terminar sus asuntos para con la realeza, y luego ir a buscar a Veraz. Pero por supuesto que no todo es tan fácil como se piensa. Regio no tiene intenciones de que lo asesinen, aunque se considere muerto a Traspié, y su camarilla le protege.

Al principio, las historias con las que se topa Traspié tienen su encanto y su razón de ser. Ve lo que sucede en los ducados, lo que le pasa a la gente común, se halla en situaciones desagradables y con algún que otro atisbo de lo que podría considerarse algo bueno. Cambia de planes, se encuentra con personajes de todo tipo y color, y parece que al final podremos comprender en dónde está Veraz y qué fue lo que le pasó. Con ayuda de la Reina Kettricken, ya que está, porque a ella le interesa, y mucho, que su marido esté con vida.



—¡Un año! Hombres —musitó Estornino para sí—. Se van de viaje o a pelear y esperan que sus mujeres los estén esperando a su regreso. Esperáis que las mujeres que dejáis atrás trabajen los campos, críen a los niños, arreglen el tejado y ordeñen la vaca, para que cuando volvais a cruzar la puerta os encontréis vuestra silla todavía junto al fuego y pan recién hecho encima de la mesa. Sí, y un cuerpo cálido y anhelante en la cama, esperándoos todavía.

El Bufón resultó ser el personaje que más sonrisas y más tristezas brindó. Traspié ha hecho cosas desastrosas con su vida, sí, pero el Bufón es otra cosa, y en algunas escenas me hizo reír por lo bajo. Un personaje interesante, este Bufón, cual Dama del Lago pero más corpóreo.



—Así son las cosas, para mí. Sé algo acerca de un heredero de los Vatídico. (...) entonces sin duda, dentro de unos años, leeré alguna antigua profecía y diré, ah, sí, eso es, estaba escrito que sería así. Nadie comprende realmente las profecías hasta que estas se hacen realidad. Es casi como una herradura. El herrero te enseña un trozo de hierro y piensas, eso no sirve. Pero después de trabajarlo con el fuego, el martillo y el yunque, ahí lo tienes, perfectamente ajustado al casco de tu caballo e incapaz de ser calzado por otro.
—Es como si dijeras que los profetas manipulan sus profecías para convertirlas en realidad después de haberse cumplido.
Ladeó la cabeza.
—Los buenos profetas, igual que los buenos herreros, te enseñan que encaja a la perfección

Con respecto al final... fue agridulce, en más de un sentido. En algunas partes parecía que iba a ser mejor de lo que al final resultó ser, y al voltear la última página me dejó la impresión que era demasiado preámbulo para un final tan escueto. Como si fueran dos libros compilados en uno, y no me sorprendió el ver que, en algunas ediciones, este último tomo se publicó como dos.

Puede que sea por la edición de dos novelas en una, o por el mamotreto de palabras que parecían sobrar, pero el final me ha parecido como un jugo en polvo mal disuelto: insípido en algunas partes, y con demasiado sabor al final al punto de repugnar.

Nota final: 6,5/10

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